De cara a la inminente creación del “banco malo” el Banco de España ha puesto deberes a los bancos. Antes de final de año deberán cumplimentar una larga lista de características de cada una de las viviendas, edificios, naves, terrenos y todo tipo de inmuebles. Deberá informar de los datos de la última tasación realizada (valor, cumplimiento de ECO 805/2003, método aplicado, condicionantes, advertencias, …), cuántos pisos quedan por vender en una promoción, su valor bruto cuando adquirieron y sus posteriores correcciones por deterioro, si se encuentran alquilados, etc. El cuestionario llega a detallar aspectos como la orientación, tipo de calefacción o la existencia de sistemas de seguridad, armarios empotrados, tendedero o pistas deportivas. Un total de hasta 178 datos en cada caso. En base a toda esta información debería ser más fácil entender la naturaleza de los activos tóxicos que irán a parar al “banco malo”.
Dado que la normativa exige que cada traspaso se acompañe de una tasación individual de los activos, la operación podría alargarse durante meses. En Irlanda, la constitución del ‘banco malo’ se alargó durante dos años. Desde la Asociación Profesional de Sociedades de Valoración (ATASA), a la que pertenece ARQUITASA, se calcula que para el trasvase de los activos tóxicos de la banca intervenida (Catalunya Caixa, Banco de Valencia, Novagalicia y Bankia) que acumulan inmuebles y solares por valor de 67.000 millones de euros, “el plazo de trabajo podría estimar en cerca de un trimestre” siempre que se disponga de la información necesaria.
Como ya hemos comentado otras veces la proximidad de la salida de la crisis está estrechamente ligada a la velocidad de descenso del valor de los pisos implicados en la burbuja y no habrá crecimiento hasta haber tocado fondo. Con el “banco malo” será la ‘troika’ que marcará el ritmo de la liquidación de la burbuja. Por ahora el texto habla de asignar a los activos un ‘valor razonable‘ en lugar de un ‘valor de mercado‘ lo que hace pensar una desaceleración en el desinflado de la burbuja inmobiliaria, de hecho se prevé que el ‘banco malo’ disponga de hasta quince años para gestionar la venta. Se espera que la momentánea retirada del mercado de los activos malos y su venta pausada sanee el negocio inmobiliario y evite que los activos sanos deban soportar el lastre de los activos contaminados.

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